La fortaleza Ingapirca

En la provincia del Cañar a 3.120 msnm, y a 16km de Cañar se levanta la más importante construcción arqueológica del Ecuador, de origen inca. Es un observatorio del sol y la luna.

Ingapirka es una palabra quichua que significa Muro del Inca.

No se sabe a ciencia cierta cuáles fueron los fines para los que fue construido este edificio de origen Inca-Carari, el único criterio en el que coinciden varios historiadores y arqueólogos es que fue construido bajo las ordenes exclusivas del inca Huayna Cápac, durante las campañas de conquista que su padre Túpac Yupanqui, iniciara años atrás, hacia los territorios que hoy comprenden el sur del Ecuador.

Al parecer jugó un gran papel dentro de las estrategias militares incas, como puesto de avanzada y aprovisionamiento de las tropas hacia el norte del Ecuador, pero su más importante objetivo era, el de ser un lugar de adoración y veneración al sol, el máximo Dios Inca, constituyéndose así en un Coricancha, dedicado al ritual Inca.

Los incas impusieron en Ingaprica como en todos los centros ceremoniales y administrativos, sus técnicas y sistemas constructivos emandos desde el Cuzco. Arquitectos estatales con mano de obra local, garantizaban la dirección y ejecución, siempre teniendo en cuenta la política teocrática estatal y la funcionalidad jerárquica del lugar.

Según las evidencias, todas las edificaciones de Ingaprica tuvieron paredes de piedra cortada, completadas en su parte alta o hastial con adobe; su techumbre a dos aguas con una fuerte caída (50 – 55 grados) , tenía una estructura de madera (alizo, capulí, chaguarquero), carrizo, amarrados con cabuya y su cubierta con paja de páramo. Las ruinas de los recintos habitacionales y los palacios más importantes debieron ser enlucidos, mientras las bodegas que no exigían mayor estética podían tener la piedra vista. El templo elíptico de Ingapirca, por su alta jerarquía religiosa, pues era el templo del sol, evidencia el uso de sillares almohadillados al más puro estilo cuzqueño imperial. Las paredes de todos los palacios estaban adornados con hornacinas y puertas trapezoidales, testimonios que todavía quedan en uno de los recintos del Akllahuasi y del templo de Ingapirca.

Y esta fue nuestra segunda parada vacacional, las ruinas ruinosas como nos las había descrito un compañero antes de salir de viaje pero que, y estoy segura de estar en lo cierto, nos encanto a todos, en su mayor parte, por el guía, ya que aparte de parecer una persona muy amable conocía estupendamente la historia y nos la contó con todo tipo de detalles, consiguiendo captar toda nuestra atención sin ninguún problema y hacer de la visita una actividad muy interesante.

La fortaleza se acompaña de un museo, donde se puede leer la historia del lugar y observar los diferentes objetos encontrados en las excavaciones.

Y si hay que destacar algo mas… supongo que es el viento y el frío que sufrimos a lo largo de toda esa mañana, jeje. Dicen que siempre tiene que haber alguna pega, ¿no?😉.

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